Soy un orgulloso inmigrante cubano que llegó a los Estados Unidos con poco más que determinación y la ropa que llevaba puesta. Empezando desde cero, aprendí inglés mientras trabajaba dos y a veces hasta tres empleos al mismo tiempo, todo mientras estudiaba Hoteleria y Terapia de Masajes.
Durante casi 25 años construí una carrera en la Administración Hotelera, adquiriendo una experiencia invaluable en servicio, atención y cuidado en cada detalle. Con el tiempo sentí el llamado de seguir una pasión más personal—una que había estado conmigo desde la infancia—y tomé la decisión de comenzar mi propio negocio en la industria del cuidado de mascotas.
Mi amor por los animales comenzó desde muy pequeño. Crecí muy unido a mi tío Leonardo, quien fue una verdadera figura paterna para mí. Él me enseñó un profundo respeto y compasión por los animales y la naturaleza. Bajo su guía aprendí cómo ayudar a los animales a recuperarse, asistir en partos de perros y comprender verdaderamente sus necesidades. He tenido perros en mi vida desde los cinco años, y cuidarlos siempre ha sido algo natural para mí.
Incluso después de mudarme a Estados Unidos, mi conexión con los animales siguió creciendo. Mientras cuidaba de mis propias mascotas, también me convertí en la persona de confianza a la que mis amigos acudían para cuidar las suyas. Lo que comenzó ayudando a seres queridos evolucionó naturalmente hacia un camino profesional—construido sobre la confianza, la experiencia y un amor genuino por los animales.